Algunas ciudades evolucionan lentamente a lo largo de los siglos.

¿Y Pienza?

Esta pequeña ciudad italiana recibió un cambio completo en el siglo XV gracias a un papa que quería demostrar su visión y, quizá, presumir un poco.

Pienza se alza sobre el Val d’Orcia, rodeada de colinas onduladas que parecen la Toscana que todos imaginamos: cipreses, caminos de tierra serpenteantes y ovejas dispersas.

Es un lugar pacífico.