Cuando el verano se despide, aún hay rincones en España que invitan a saborear los últimos días de sol.

Port Bo, en Calella de Palafrugell (Gerona), es uno de ellos.

Este antiguo barrio de pescadores, con sus casas blancas junto al mar y sus barcas varadas en la arena, conserva intacto el encanto mediterráneo.