La formación rocosa "Ojo del Dragón" en la playa de Uttakleiv, en Noruega, nos recuerda al flysch de Zumaia y Deba, en Gipuzkoa, por su carácter escultórico y por la paciencia del mar que ha moldeado ambas costas durante milenios.

En los dos paisajes, la erosión pulió la piedra y creó texturas que dialogan con la luz y las mareas, ofreciendo superficies satinadas y cavidades que cambian de apariencia según el agua que las cubre.