Las cascadas de Olo'upena, situadas en la isla de Molokai, en Hawái (Estados Unidos), se precipitan por abruptos acantilados volcánicos que caen directamente hacia el océano.

Su enorme desnivel, cercano a los novecientos metros sumando todos sus tramos, las sitúa entre las más altas del planeta.

Son estrechas, estacionales y difíciles de observar, ya que solo se distinguen desde el mar o el aire.

Esta combinación de altura extrema y paisaje marino crea una imagen casi irreal, donde el agua dibuja hilos blancos sobre una pared verde y vertical.