Hoy la ciudad de Valencia vive uno de los días más emocionantes de las Fallas.
Las calles se llenan de actividad mientras los monumentos falleros aparecen ya completos y muestran el trabajo creativo que define la esencia de la fiesta.
El ambiente cambia de forma visible y la ciudad se convierte en un museo efímero al aire libre donde cada barrio revela su propia interpretación artística.
