Los polinizadores desempeñan un papel esencial en el equilibrio de los ecosistemas y en la producción de alimentos.

Insectos como abejas, mariposas y escarabajos transportan el polen de una flor a otra, lo que permite la fecundación de muchas plantas.

Gracias a este proceso natural, una gran parte de los cultivos que consumimos a diario se pueden desarrollar.

Se estima que uno de cada tres bocados de comida depende directa o indirectamente de su labor, lo que subraya su importancia.