En el Muelle de la Armada, en Chicago, Estados Unidos, una pasarela histórica se adentra más de 900 m en el lago Míchigan y muestra cómo un espacio puede reinventarse sin dejar atrás su pasado.
Diseñado dentro del Plan de Chicago de 1909 y abierto en 1916, nació como punto estratégico para transporte, ocio y comercio, además de rendir homenaje a los veteranos navales de la Primera Guerra Mundial.
