Una manada de elefantes en movimiento por el Parque Nacional Amboseli, en Kenia, no se desplaza al azar: sigue rutas trazadas durante generaciones en la memoria de sus matriarcas, que conocen cada fuente de agua y cada refugio bajo las sombras del Kilimanjaro.

Cada 12 de agosto, el Día Mundial del Elefante —celebrado desde 2012— invita a detenerse ante la complejidad de estos animales, cuya inteligencia, vínculos sociales y capacidad emocional rivalizan con las de muchos primates.