El canal de Nyhavn, en Copenhague, Dinamarca, es el lugar donde la historia se asienta con los colores de una paleta de pintor.
Sus casas de fachadas rojas, ocres y azules se inclinan levemente sobre el agua, y sus reflejos se mecen junto a veleros de madera que llevan siglos amarrados en el mismo muelle.
Excavado entre 1670 y 1673 por orden del rey Cristián V, este canal —cuya longitud ronda los 450 metros— fue durante siglos el corazón comercial y portuario de la capital danesa, frecuentado por marineros y mercaderes de toda Europa.
