El Puente del Infinito de Stockton-on-Tees, en Inglaterra, inaugurado en 2009, no es solo una pasarela peatonal sobre el río Tees: es una lección de geometría convertida en experiencia.

Sus dos arcos de acero asimétricos —uno el doble de alto y largo que el otro— se reflejan en el agua formando el símbolo del infinito, y de noche las luces LED de la pasarela cambian del azul al blanco al ritmo de los pasos de quienes la cruzan.