En el Gran Cenote de Tulum, los nenúfares flotan sobre aguas dulces de origen kárstico iluminadas por haces de luz natural.
Sus hojas redondas crean sombras en la superficie y ayudan a regular la temperatura, mientras ofrecen refugio a peces, insectos y pequeños crustáceos.
Estas plantas contribuyen al equilibrio del cenote al filtrar nutrientes y limitar la proliferación de algas.
Algunas especies locales abren sus flores con el sol y se cierran al caer la tarde, un ritmo diario ligado a la polinización y a la estabilidad del ecosistema.
