El erizo europeo es un habitante discreto de los paisajes rurales y periurbanos de Francia.
Presente en praderas, setos y jardines, este pequeño mamífero nocturno se mueve al anochecer en busca de insectos, lombrices y otros invertebrados, guiado por un olfato fino y un oído atento.
Su andar tranquilo contrasta con la eficacia de sus púas.
