Cada primavera, amplias zonas del norte de California (Estados Unidos) se cubren de lupinos en flor.
Sus espigas violetas, azules o rosadas aparecen entre las hierbas y transforman praderas y colinas en un mosaico intenso.
Estas plantas silvestres prosperan bajo el sol suave de la estación y anuncian uno de los momentos más coloridos del paisaje.
