El otoño no solo llega marcado en el calendario.
Cada septiembre, el equinoccio anuncia el cambio de estación en el hemisferio norte: un día en el que la luz y la oscuridad duran casi lo mismo.
Para las culturas antiguas, este momento era sagrado, y construcciones como Stonehenge, en Inglaterra, o Chichén Itzá, en México, se alinearon con el sol para celebrarlo.
