Piense en un gato que puede desaparecer en el bosque sin hacer ruido: ese es el lince euroasiático.
Con sus orejas copetudas y mirada penetrante, es el más grande de las cuatro especies de lince.
Sus patas acolchadas no solo le permiten escabullirse; actúan como raquetas de nieve, distribuyendo su peso para perseguir presas en profundas derivas invernales.
Principalmente nocturno, pasa el día escondido en matorrales o guaridas rocosas, saliendo de noche a acechar ciervos, liebres o ardillas.
