Hoy admiramos una vista panorámica del impresionante paisaje nevado de Banff, en Alberta, Canadá, un escenario que parece tallado en hielo y luz.
En el corazón de las Montañas Rocosas se extiende el Parque Nacional Banff, el más antiguo de Canadá y Patrimonio de la Humanidad.
En invierno, los picos se cubren de un blanco continuo y los bosques desprenden olor a resina fría.
Las aguas termales ofrecen un respiro humeante frente al aire cortante y los miradores regalan amaneceres rosados que se reflejan en láminas de agua inmóviles.
La vida salvaje mantiene su pulso silencioso con huellas de alce en la nieve y vuelos de águila sobre valles detenidos.
