Cuando el sol se despide con tonos de naranja, rosa y violeta, Santa Mónica, en Estados Unidos, se transforma: de tranquila a vibrante.

Esta ciudad californiana ofrece más que una playa bonita.

Su costa, de más de 4,8 kilómetros, es perfecta para tomar el sol, leer un buen libro o jugar al vóley.

¿Un dato curioso?

Algunas escenas de Los vigilantes de la playa (Baywatch) se grabaron aquí.

Sí, puedes correr en cámara lenta si te apetece.