En el Atlántico Norte, entre acantilados abruptos y costas azotadas por el viento, viven los frailecillos atlánticos.
Su aspecto es inconfundible, con cuerpo blanco y negro y un pico de colores vivos que los hace especialmente llamativos.
Lamentablemente, la UICN los considera vulnerables, ya que la escasez de alimento provocada por la sobrepesca y los cambios en el océano afecta directamente a su supervivencia.
