La antigua muralla de la fortaleza de Hwaseong, que rodea parte de la ciudad de Suwon, es uno de los complejos defensivos mejor conservados de Corea del Sur.

Fue construida a finales del siglo XVIII por orden del rey Jeongjo de la dinastía Joseon, que quiso honrar a su padre y reforzar esta zona estratégica.

El muro, de casi seis kilómetros, combina piedra y ladrillo y se adapta a colinas, puertas monumentales, pabellones y baluartes que muestran un diseño militar muy avanzado para su época.