En la Reserva Masái Mara, en Kenia, la tierra parece cobrar vida propia.

Cada año, más de 1,5 millones de ñus emprenden una de las travesías más espectaculares del planeta: la Gran Migración, un ciclo imparable impulsado por la búsqueda de hierba fresca y agua renovada por las lluvias estacionales.

Junto a ellos viajan cebras y gacelas, formando una marea de vida que transforma el paisaje africano.