Bormio es una localidad de montaña situada en Lombardía, al norte de Italia, enclavada en los Alpes y muy cerca del paso de Stelvio.

Esta posición ha unido durante siglos a las comunidades de los valles alpinos y ha marcado su forma de vida, sus rutas y su historia.

Su paisaje invernal refleja la altitud del entorno y el estrecho vínculo de la ciudad con los picos que la rodean.