Los estanques de evaporación de sal de Gozo conforman uno de los paisajes más singulares de Malta.

Estas estructuras cuadradas, talladas en la roca costera, llevan utilizándose desde épocas remotas y aún conservan un marcado carácter artesanal.

El proceso depende completamente de la combinación de sol y viento, que permite que el agua del mar se evapore lentamente y deje tras de sí una fina capa de cristales de sal.

Pasear por esta zona es como recorrer un mosaico natural que cambia de tonalidad según la luz del día.